14 tips de Home-Staging para veder más rápido tu casa

14 tips de Home-Staging para veder más rápido tu casa

¿Qué podés hacer para que tu propiedad sea más atractiva para las mayorías (para vender rápido, al máximo precio y sin stress)?

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¿El ladrillo nunca baja? ¿Nunca, nunca? ¿En serio?

A comienzos de 1981, tanto mi abuelo Héctor como su vecino vendieron sus casas familiares, exponentes de la famosa “casa chorizo”, típica del Buenos Aires de principios del siglo XX, sobre lote propio de 8,66m de frente, con ambientes generosos y techos altos. Las dos casas eran muy parecidas y ambas estaban en la misma cuadra del barrio porteño de Flores.

Mi abuelo, ya sea por precavido, organizado o creyente del centenario mito de que el ladrillo siempre sube, vendió su casa en lo que los inmobiliarios conocemos como operación encadenada (en el mismo momento en que vendió su casa, compró otro departamento en el que viviría con su familia) para no correr riesgo de quedar en la calle ante una potencial subida de precios (lo cual tenía sentido, dado que venían subiendo, sin parar, durante la década anterior).

El vecino de mi abuelo, en cambio, no era precavido ni le daba mucha bola a lo que sus contemporáneos creían. Se tomaba las cosas con calma y, a pesar de que vendió a principios de 1981, recién volvió a comprar a fines de 1983.

Mi abuelo Héctor, con el dinero de su venta, compró un departamento que contaba con menos de la mitad de metros cubiertos que su excasa y, además, pudo comprar un Taunus L cero kilómetro (equivalente a un buen auto mediano actual).

El vecino de mi abuelo, tras encanutar los cientos de miles de dólares de la venta de su casa durante un par de años, terminó comprando un departamentito más chico y medio edificio frente al Parque Chacabuco (todas las unidades funcionales que daban al frente; lo que hoy saldría aproximadamente u$s 900.000).

¿Cómo es posible esta historia?

Con el final de la “tablita cambiaria” del exministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, los precios del metro cuadrado en Buenos Aires bajaron 33% en 1982 y 51% en 1983 en moneda dura, sin siquiera ajustar esos valores por inflación. Es decir, un departamento que valía u$s 100.000 a mediados de 1981 pasó a valer u$s 67.000 a fines de 1982 y u$s 32.830 a fines de 1983. Los propietarios perdieron, entonces, 67,17% de su patrimonio en tan sólo dos años.

Este gráfico forma parte de la presentación «Actualidad y Oportunidades en el Mercado Inmobiliario», disponible en mi Slideshare (CLICK AQUÍ).

En 1982, en Estados Unidos, la inflación anual ascendía al 3,8% mientas que, en la Argentina, el alza generalizada de los precios ascendía casi 100 veces más rápido a un tierno 343,5%. Al año siguiente, el país del Tío Sam repetía un 3,8% anual de inflación, pero la Argentina se superaba y llegaba al 433,7%.

El futuro es impredecible, pero en Argentina es más impredecible aún que en cualquier otro lugar del mundo. Durante los últimos 40 años, el m2 porteño subió en 25 oportunidades, bajó en 10 y se mantuvo en 5.

No creamos ciegamente en esa mentira viral y venenosa de que el “ladrillo nunca baja”. Siempre pensemos en los incentivos de quien nos está diciendo cualquier «verdad» y, así, lograremos surfear las olas económicas argentinas con éxito.

Este gráfico forma parte de la presentación «Actualidad y Oportunidades en el Mercado Inmobiliario», disponible en mi Slideshare (CLICK AQUÍ).

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